Manejando los síntomas

En niños pequeños y bebés el rotavirus puede ser muy molesto para los padres y para el niño, por lo que el rápido reconocimiento de sus síntomas es muy importante. En un caso severo, un niño podría tener más de 20 deposiciones diarreicas o episodios de vómito en un período de 24 horas.

En algunos casos, la deshidratación es una de las complicaciones potenciales más significativas para los niños infectados. Un bebé o niño puede necesitar ser tratado con líquidos por vía endovenosa en un hospital.

Los cuidados terapéuticos en el hogar pueden utilizarse para ayudar al manejo de los casos no complicados. Al niño típicamente se le dan líquidos, tales como soluciones de electrolitos por vía oral, para remplazar aquellos perdidos por diarrea o vómito. El vómito severo, sin embargo, puede hacer que la terapia de rehidratación oral (TRO) sea difícil.

Como otros virus, el rotavirus no puede tratarse con antibióticos.

Si su niño comienza a mostrar cualquiera de los signos y síntomas de gastroenteritis por rotavirus, llame de inmediato a su médico.

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